Construir un robot humanoide exitoso implica mucho más que crear una apariencia similar a la humana. El verdadero desafío reside en garantizar que cada articulación funcione con estabilidad, precisión, controlabilidad y fiabilidad a largo plazo.
Si el robot se considera un cuerpo humano, el actuador de articulación del robot sirve como conexión entre los músculos, los huesos y el sistema nervioso.
Determina si un robot puede mantenerse erguido con firmeza, caminar de forma natural y realizar movimientos complejos. Y lo que es más importante, tiene un impacto directo en la eficiencia del desarrollo, los costos de mantenimiento y la capacidad de escalar desde el prototipo hasta la producción en masa.